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A través del Antifaz (II): Doña Concha.

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D. Francisco de Asís Gallardo Cantos
En el mundo de las Hermandades, nos encontramos gracias a Dios, con personas entrañables, yo diría que irrepetibles, que inundadas por un acendrado amor y devoción a sus Titulares, dejaron una profunda huella entre los Hermanos que tuvimos la dicha de trabajar a su lado.
Desde el Antifaz del recuerdo de mi Priostía, de las Penas de San Vicente, contemplo con profunda admiración y cariño, le menuda figura de Doña Concha Cascajares, una Gran Dama de plateadas sienes, Camarera a la sazón, de la Señora, como a ella le gustaba nombrar a la Santísima Vírgen de los Dolores.
Con auténtico mimo de hija amantísima, cuidaba primorosamente de todo su ajuar, la vestía para el Camarín, en una ccremonia íntima, llena de dulzura y cuando llegaban las ansiadas vísperas del Lunes Santo, la engalanaba y engarzaba las joyas que prestaban sus Hermanos.
Porque en aquella época, nuestras Dolorosas lucían estas preseas que realzaban su pecho y su corona, principalmente, esparciendo destellos de luz, armonía y belleza.
Para ello, Doña Concha utilizaba un original sistema, cual era de de coser cada una de las joyas con hilo de un color diferente. De este modo, al final de la procesión, le era más fácil tener localizados a sus distintos propietarios.
Y, en previsión de que durante el recorrido pudiera desprenderse alguna de ellas, los Priostes colocaban un gran ramo de claveles, a los pies de la Santísima Vírgen
Como dato anecdótico y de muy grata memoria, recuerdo que una vez cumplida nuestra Estación de Penitencia y recogidos los enseres, nuestra querida Camarera
ofrecía un suculento refrigerio a Mayordomos y Priostes, en su mansión cercana a la Parroquia, en la que no faltaban las torrijas y un chocolate bien caliente, que era como un merecido bálsamo al lógico cansancio de una jornada gloriosa.
A su lado siempre, y al nuestro, su querido hijo Agustín Díaz-Cascajares, un Caballero que hacía gala con su elegancia y afectividad, a las raíces de su aristocrático Barrio de San Vicente.
Para Doña Concha y Don Agustín, vuelvo mi mirada más cariñosa, desde mi Antifaz con la esperanza de que volvamos a compartir las torrijas de la Gloria.
Amén.

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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